Ecosistemas emprendedores

Ecosistemas emprendedores

ecosistemas emprendedores

 

El pasado mes de noviembre se presentó la última edición del Global Entrepreneurship Index (GEI), un índice de referencia que publica anualmente el Global Entrepreneurship and Development Institute y que mide el desempeño de 137 países como ecosistemas emprendedores.

Pero, antes de nada, ¿tenemos claro qué se entiende por ecosistema emprendedor? Normalmente, se emplea este concepto para hacer referencia al conjunto de agentes que influyen en el desarrollo de una idea de negocio, así como a las relaciones que se establecen entre dichos agentes y el propio emprendedor o startup. Por su parte, el profesor Daniel Eisenberg utiliza un lenguaje más cercano y lo define como el conjunto de elementos individuales que, debidamente relacionados y combinados, ofrecen el caldo de cultivo adecuado para fomentar la innovación en un determinado lugar. Hablamos de actitudes, recursos o infraestructuras que favorecen el emprendimiento.

El informe GEI cuantifica el nivel de desarrollo de los ecosistemas combinando una serie de datos sobre las actitudes y capacidades de los emprendedores, tales como el reconocimiento de oportunidades o la aversión al riesgo, con otros datos institucionales y de contexto propios del país, como el grado de desarrollo de infraestructuras o el nivel de educación, entre otros. Adicionalmente, esta última edición suma cuatro nuevas componentes que hacen referencia al grado de digitalización: ciudadanía digital, gobernanza digital, mercado digital y negocio digital.

Los resultados del informe siguen ratificando el primer puesto de Estados Unidos, aunque baja su nivel de desempeño respecto a la edición anterior. Suiza, Canadá, Suecia, Dinamarca, Islandia, Australia, Reino Unido, Irlanda y Holanda completan el top diez. Por lo que respecta a otras regiones, Taiwán es el líder en Asia (en el puesto 16º), Chile en Latinoamérica (en el puesto 18º) y Túnez en África (en el puesto 42º). También caben destacar los 29 puestos que escala India (hasta el 69º) y los 12 de China (hasta el 48º).

Por su parte, España se sitúa en el puesto 33º. Destaca su buen desempeño en lo que respecta a iniciativa emprendedora, adopción de tecnología y aversión al riesgo. Sin embargo, se ve lastrado por un escaso desarrollo a nivel internacional, por la ausencia de empresas de alto crecimiento y por la insuficiente formación del capital humano. Actuar en estas variables es importante, sobre todo si se tiene en cuenta que, tal y como cuantifica el estudio, mejorar un 10% las condiciones que influyen en el emprendimiento en nuestro país se traduciría en un incremento del PIB de nada menos que 200.000 millones de euros.

Podemos concluir que, aunque vayamos por el buen camino, todavía queda mucho por hacer para conseguir que España sea un referente como ecosistema emprendedor. No cabe duda que, en este contexto, la generalización de la formación en emprendimiento juega un papel crucial.

 

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