¿Qué es Design Thinking y qué te aporta como emprendedor?

¿Qué es Design Thinking y qué te aporta como emprendedor?

¿Design Thinking? Si te interesa el mundo del emprendimiento, lees algún blog sobre el tema y sigues a alguno de los principales gurús en la materia, seguro que has oído hablar de él. Pero, ¿sabes exactamente qué es? Y lo que es más importante, ¿sabes qué te puede aportar como emprendedor?

 

El Design Thinking hace referencia a una metodología, eminentemente práctica, que se sirve de herramientas del mundo del diseño y de la creatividad para concebir ideas innovadoras que supongan una solución a problemas reales de los usuarios. Supone una gran ayuda en la fase inicial de cualquier proyecto emprendedor, durante el proceso de búsqueda de posibles ideas de negocio.

 

Siguiendo la aproximación propuesta por la escuela de diseño de la Universidad de Stanford, se puede definir la metodología Design Thinking como un proceso iterativo en el que se utilizan diferentes herramientas con el objetivo de, por un lado, entender lo que los usuarios necesitan y, por otro, presentar nuestra idea a potenciales clientes para recabar opiniones que nos permitan pulirla.

 

Dicho proceso consta de cinco acciones principales:

  1. EMPATIZAR. En un primer momento, se aborda una fase de observación activa destinada a identificar las necesidades de las personas a las que nos queremos dirigir y lo que realmente es importante para ellas. La empatía juega un papel crucial durante esta etapa, por lo que en todo momento debemos ponernos en la piel del usuario final.
  2. DEFINIR. Con toda la información obtenida a partir de esa observación inicial, debemos ser capaces de clarificar y concretar el problema que vamos a abordar, de manera que sea significativo para nuestros clientes y que podamos aportar una solución viable al mismo.
  3. IDEAR. Una vez identificada la necesidad de nuestros clientes, durante esta fase debemos generar ideas que la satisfagan. Haremos un esfuerzo por generar un gran número de ideas, con independencia de que no estén conectadas entre sí o no se parezcan en nada a nuestra idea inicial.
  4. PROTOTIPAR. En este momento toca pasar de la teoría a la práctica. Para ello, materializaremos la solución ideada, construiremos un producto real que nos permita comprobar la reacción de nuestro público objetivo.
  5. EVALUAR / PROBAR. En la fase final de este proceso iterativo, haremos que el usuario se enfrente al producto o servicio creado, observaremos cómo interactúa con el mismo y nos esforzaremos por sacar un aprendizaje que nos permita mejorar la propuesta.

 

¿Qué te puede aportar como emprendedor?

Si estás pensando en emprender, merece la pena que te pares un momento a reflexionar sobre tu idea y la analices bajo la lupa del Design Thinking. Aplicando esta metodología conseguirás unos beneficios importantes:

  • Estarás enfocado en el cliente, garantizando que todas tus acciones están dirigidas a él. De nada te servirá tener una idea maravillosa, si no cubre una necesidad importante de los usuarios.
  • Sabrás desde el primer momento que tu producto ofrece una solución real a sus problemas. Esto te guiará y será de gran valor en tus siguientes pasos asegurando que tus recursos, siempre escasos, están bien empleados.
  • Tu propuesta resultará innovadora y, en consecuencia, aportará un valor reconocido por el cliente final que te permitirá diferenciarte frente a otras soluciones que pudieran existir en el mercado.

 

Por estos motivos, consideramos que la metodología Design Thinking aporta una guía de gran valor que te ayudará a neutralizar gran parte de las incertidumbres de partida con las que te enfrentarás a la hora de buscar tu idea emprendedora. Y por este motivo es una de las materias que trabajamos con nuestros alumnos en el curso 101 Emprendimiento: Diseño de proyectos emprendedores.

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