Panic: El arte de emprender haciendo pan

Panic: El arte de emprender haciendo pan

Como colofón a la segunda edición de nuestro curso “101 Emprendimiento: Diseño de proyectos emprendedores” decidimos organizar el “Encuentro 101” para ponernos todos cara y compartir la presentación de los proyectos emprendedores sobre los que hemos trabajado desde diciembre. Y así lo hicimos en la bonita sede de la UNED de Escuelas Pías, donde cada uno de los alumnos desgranó con sus mejores artes su proyecto, sirviéndose de los conocimientos aprendidos a lo largo del curso. ¡Muchas gracias, chicos! ¡Ya formáis parte de la Comunidad 101 Emprendimiento!

 

panic

 

Como recompensa al esfuerzo, al día siguiente aprovechamos para hacer un recorrido por tres proyectos que, siendo diferentes en su concepción y trayectoria, consideramos exitosos y que entroncan bien con la filosofía del curso: Panic, Cultivo y Ecoalf. Y, como lo que nos contaron nos resultó de gran interés, vamos a compartir con vosotros en los próximos posts lo que aprendimos de cada uno de ellos.

Lecciones para emprendedores I: Panic

No se puede entender Panic si no se conoce a Javier, su alma mater, un entusiasta de una profesión que consiste en algo tan sencillo (o tan complejo) como hacer pan. Su mejor consejo: “No escuchéis consejos”. Sin embargo, sus “no consejos” nos permitieron extraer varias lecciones interesantes para cualquier emprendedor.

 

1. Siempre tienes la oportunidad de hacerte un hueco en el mercado

Javier hace pan, simplemente pan. Harina+Agua+Sal. Ha descendido a las raíces, ha buscado la esencia, ha viajado, ha trabajado en otros obradores, ha probado y vuelto a probar hasta conseguir el pan que él quería, su pan, elaborado con masa madre y harinas ecológicas. Y ha puesto al producto al frente de su negocio.

2. Puedes hacer de tu pasión tu modo de vida

A Javier nunca le había picado el gusanillo emprendedor. Llevaba mucho tiempo haciendo pan en su casa, pero como hobby, mientras trabajaba como freelance en el sector del diseño gráfico. Hasta que un día todo cambió. Y ahí es donde empieza la historia de Panic. Hoy, después de muchos años y muchas horas de trabajo, Javier ha conseguido hacer de su pasión su modo de vida.

3. Comparte tu conocimiento

Javier tiene su tienda abierta para todo el que quiera aprender cómo hace el pan. Por este motivo. no es raro encontrar a alguna persona en las entrañas de Panic observándolo todo. Y nada mejor para entenderlo que leer estas palabras que fueron publicadas en su perfil de Facebook: “Abrimos nuestras puertas y lo hacemos con la confianza y la misma generosidad que antes tuvieron con nosotros, dando continuidad a una corriente que, al final, tiene como objetivo que la calidad del pan aumente. Que haya más. Que sea mejor. Que haya más gente que hace mejor pan. Que haya más gente que consume mejor pan”.

4. Elige bien a tus compañeros de viaje

La historia de Panic arrancó después de que Javier consiguiera recabar el apoyo de otros socios, ajenos todos al mundo del pan. Pero con el tiempo quedó patente que eran demasiados y que no compartían el mismo punto de vista sobre lo que debía ser Panic. En esas condiciones iba a ser muy complicado avanzar. Afortunadamente, y después de que el número de socios se redujera, se consiguió reconducir la situación.

Y es que el viaje emprendedor exige la toma de decisiones de todos los socios del proyecto. Tener buenos compañeros en el camino que permitan hacerlo con foco y agilidad es clave para llegar a buen puerto.

5. Trabaja tu marca personal

Las bases del éxito de Panic se establecieron mucho antes de que la tienda fuera una realidad. Javier había acumulado mucho conocimiento y depurado la técnica de hacer pan. Sus posts en el blog “Madrid Tiene Miga” le sirvieron de perfecto escaparate hacia el exterior y le permitieron labrarse la imagen de maestro panadero. Incluso antes de abrir la tienda, ¡ya tenía encargos de un cocinero con estrella Michelín! En esas circunstancias, no es de extrañar que los clientes llegaran por su propio pie en cuanto se abrió la tienda.

 

Por todo lo aprendido ese día y por el tiempo que nos dedicó no tenemos más que palabras de agradecimiento para Javier por defender con tanto fervor y sabiduría la esencia de emprender haciendo algo tan sencillo como pan.

Y ahora que ya conocéis su historia, os recomendamos que, si queréis disfrutar de un pan de los de verdad, no dejéis de acercaros por Panic, pan casero a puerta de calle. Y como suelen tener mucha demanda ¡no olvidéis reservarlo antes!

 

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