Emprendimiento

En las primeras etapas de la aventura de emprender, las habilidades personales juegan un papel fundamental. En ese momento, la vinculación entre startup e individuo es máxima y queda personalizada casi en exclusiva en la figura del emprendedor. Como norma general, no existirá un gran equipo o una gran organización detrás tuyo, por lo que gran parte de las tareas, las responsabilidades y las decisiones tendrás que llevarlas a cabo a título personal. Una de esas habilidades clave es la marca personal.   Marca personal   La definición de marca personal hace referencia a la personalidad comercial del individuo, conforme a la percepción que los demás tienen de él. Y como tal es un activo intangible. Sin embargo, como emprendedor la marca personal tendrá una gran importancia para ti, puesto que va a condicionar el posicionamiento de tu propuesta entre los usuarios o entre potenciales inversores.

ecosistemas emprendedores   En nuestro anterior post nos apoyamos en el último informe del Global Entrepreneurship Index (GEI) para mostrar una visión de la situación de España entre los ecosistemas emprendedores, entendidos a grosso modo como aquellas variables del entorno que favorecen el desarrollo de la actividad de emprendedores y startups. Sin embargo, resulta llamativo que cuando pensamos en los principales ecosistemas emprendedores nos vienen a la cabeza los nombres de diferentes ciudades (San Francisco, Boston, Londres o Copenhague, Tel Aviv) pero no de países.

  El pasado mes de noviembre se presentó la última edición del Global Entrepreneurship Index (GEI), un índice de referencia que publica anualmente el Global Entrepreneurship and Development Institute y que mide el desempeño de 137 países como ecosistemas emprendedores. Pero, antes de nada, ¿tenemos claro qué...

  Hay quien cree que dirigir una startup no tiene nada que ver con la gestión empresarial. Que basta con tener una idea creativa y genial, juntar un equipo sobresaliente y perseverar una y otra vez para convertir su juguete en un futuro unicornio. Podemos estar de acuerdo en que estos ingredientes son necesarios. Sin duda. Pero también estamos seguros de que no son suficientes. ¿Por qué, si no, ha habido tantas y tantas startups que han fracasado pese a tener ideas fantásticas y estar dirigidas por auténticos genios? Quizás la gestión juegue un papel relevante… Según Eric Ries, conducir una startup tiene mucho que ver con establecer la forma de hacer las cosas y para conseguir el éxito es necesario seguir el proceso correcto. Bajo estas premisas, el emprendimiento puede describirse en términos de gestión empresarial. En esta misma línea se expresa Steve Blank, una de las grandes personalidades del mundo del emprendimiento. E incluso va un poco más lejos al asegurar que las técnicas que tradicionalmente se han enseñado y aprendido en los MBA no valen para dirigir startups. Tradicionalmente, los MBA se han diseñado para proporcionar herramientas útiles para ejecutivos y administradores de cara a gestionar compañías establecidas. Hablamos de cosas como contabilidad, finanzas, estrategia, operaciones, liderazgo, comportamiento organizacional o recursos humanos. Estas herramientas, sin embargo, no resultan útiles para empezar y hacer crecer nuevos negocios, puesto que no funcionan bien en los entornos de gran incertidumbre en los que se desenvuelven las startups al menos durante los primeros años. Dicho esto, ¿es posible aprender a gestionar una startup? La realidad es que sí se puede. Pero exige redefinir los principios en los que se sustenta la gestión empresarial y definir nuevas herramientas aplicadas a áreas como la estrategia y los procesos, tal y como sugiere Steve Blank.   La clave de la estrategia de las startups está en la búsqueda, no en la ejecución